Una vez más, las ambivalentes y contradictorias posiciones del Estado costarricense en cuanto al rescate y la protección del medio ambiente, vuelven a dejarnos confundidos y sorprendidos. Algunas semanas atrás, en nuestra publicaciones celebrábamos con gran optimismo los grandes pasos que estaba dando el país en materia de protección ambiental. Compartimos algunas excelentes propuestas e iniciativas como los Ecolones y el nuevo sistema para medir y calificar la lucha de Costa Rica en contra el calentamiento global. Lastimosamente, hoy lo que sale a relucir no es un gran proyecto, sino la desacertada iniciativa del Ministerio de Salud para permitir la importación de desechos peligros al país.

Como de costumbre, lo que hacemos bien con la mano, buscamos la forma de borrarlo con el codo. Según el artículo 34 de la Ley 8839 de Gestión Integral de Residuos (del 16 de noviembre de 2011), se prohíbe la importación y el movimiento transfronterizo por el territorio nacional de residuos peligrosos, radioactivos y bioinfecciosos. Es decir, todos aquellos que por su reactividad química y sus características tóxicas, explosivas, corrosivas, radioactivas, biológicas, bioinfecciosas e inflamables, o que por su tiempo de exposición puedan causar daños a la salud y al ambiente.

De ser aprobados, se estarían abriendo las puertas del país a residuos peligrosos como arsénico, selenio, mercurio, plomo, cianuros o asbesto. Además, de todos aquellos y sus partes que estén vencidos, dañados y obsoletos, de acuerdo con las autoridades sanitarias de su país de origen, independiente de su presentación; así como aquellos cuyo registro haya sido cancelado en su país de origen o hayan llegado al final de su vida útil.

Interés Económico Sería la Justificación

Ley de residuos peligrosos en Costa Rica

Costarricenses en contra de la apertura a la importación de residuos peligrosos.

Según un comunicado del Ministerio de Salud, aparentemente, la razón por la cual se está impulsando estos cambios en la legislación, es para poder cumplir con algunos de los requisitos establecidos para poder ser parte de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Costa Rica viene impulsando desde algún tiempo su incorporación a este grupo de países ricos de la OCDE, pero para ello, el país debe mejorar mucho en materia de educación, reducción del déficit fiscal y un crecimiento más inclusivo, entre muchos otros aspectos. Al parecer y según expresó el Ministerio de Salud, también implica estos cambios a la importación de residuos. Algunos medios como el Semanario Universidad, que han dado seguimiento al tema, intentaron obtener la posición de la entonces Ministra de Salud, Karen Mayorga, sin obtener respuesta.

Los que sí se han manifestado han sido diversos grupos ambientalistas, así como el ex – jerarca del Ministerio de ambiente y energía (MINAE), Edgar Gutiérrez, (siendo dicha iniciativa promovida durante su gestión) enfatizó que las propuestas de decreto contradicen lo establecido en el artículo 34 párrafo primero de la Ley de Gestión Integral, que prohíbe expresamente tanto la importación de residuos peligrosos como su movimiento transfronterizo, sean estos valorizables o no.

Además, la Procuraduría General de la República también señaló que la iniciativa de ley podría generar una contradicción interna ante los riesgos a la salud y la degradación del ecosistema que ocasionaría permitir la importación de los residuos peligrosos en el país. Por el otro lado, no solo se estaría contradiciendo la Ley de 8839, sino además, el acuerdo firmado en 1994 en el Convenio de Basilea, que señala que todo estado tiene el derecho soberano de prohibir la entrada o la eliminación de desechos peligros y otros desechos ajenos en su territorio.

Esto es muestra de que como ciudadanos costarricenses no podemos bajar la guardia y debemos alzar la voz en contra de estas propuestas y muchas otras que estarían generando severos daños ambientales y poniendo en riesgo la sostenibilidad de nuestros recursos y la salud pública. Tenemos que seguir muy de cerca estas iniciativas y proyectos y no dar ni un paso atrás en la protección del medio ambiente, ser vigilantes de los nuevos jerarcas, para conocer sus posiciones de tan lamentables iniciativas. Seamos parte del cambio y exijamos un planeta más sano para todos.