Sólo en Costa Rica se producen más de 600 millones de botellas plásticas al año, de las cuales la gran mayoría no se recicla, y consecuentemente terminan en nuestros mares y playas.

En Costa Rica se perpetúa la idea de que los productos desechables son en consecuencia reciclables y se desechan sin ninguna medida de por medio.

Según un estudio de Preserve Planet, solo el 15% de esas botellas tiene algún retorno en las fábricas para ser recicladas, por lo tanto de ese 85%, no es seguro su paradero.

Como hemos mencionado anteriormente, cuando estas botellas entran en contacto con el mar, se convierten en microplásticos que son ingeridos por las especies marinas, que las liquida, o bien, son las mismas que consumimos diariamente, es decir, estamos consumiendo microplásticos.

El compromiso para manejar esta alarmante situación es urgente, sin embargo aún no se han dado medidas vinculantes que ayuden a manejar la crisis del plástico.

Los consumidores no son educados de forma consciente, ni tampoco se vincula al sector privado, en un panorama en el cual es casi es impensable prescindir de las botellas de plástico, pero que es necesario equilibrar con materiales más amigables y modificando los hábitos de consumo desmesurados.

Fuente: Preserve Planet, Nautical News