900 Especies de Invertebrados Marinos Podrían Desaparecer


Ecosistemas antárticos en peligro

Calentamiento Global Afectaria a 900 Especies de Invertebrados

Cada década los océanos se van volviendo más calientes. Según estimaciones de un equipo de investigadores de la British Antarctic Survey (BAS), de Reino Unido, para el 2099 la temperatura en el Océano Antártico podría aumentar entre 0.4 y 2 grados, lo que traería serias consecuencias para los ecosistemas marinos de la zona.

El pasado 4 de setiembre la revista científica Natural Climate Change, publicó un estudio en el cual se asegura que el calentamiento global perjudicará al 79% de las especies que habitan el fondo marino del océano antártico en el próximo siglo. Según la investigación unas 900 especies de invertebrados sufrirán una reducción considerable de su hábitat debido al fenómeno climático, ocasionando importantes cambios en al gestión y distribución de los recursos.

Calentamiento global afectaria a 900 especies de invertebrados

Los investigadores examinaron la distribución potencial de más de 900 especies de invertebrados marinos bajo un escenario de calentamiento producido por modelos informáticos, comprobando así que la gran mayoría de las especies nativas de la región se perderían al migrar en busca de lugares más fríos. El futuro de estos invertebrados como por ejemplo las estrellas de mar es poco alentador ya que estas especies no tienen a dónde nadar o esconderse en caso de un eventual aumento en la temperatura.

Por el otro lado, hay algunas especies que podrían aprovechar estos cambios para prosperar, por lo menos durante las primeras décadas de calentamiento. Aún así consideran que el aumento de la temperatura en la zona no sería lo suficiente como para que otras especies de continentes foráneos invadan o colonicen la Antártica.

Aumento Desproporcionado de Especies Marinas

En busca de respuestas aún más concretas sobre las posibles consecuencias del calentamiento global en los océanos, un grupo de científicos españoles, liderados por la investigadora del Instituto de Ciencias del Mar de Vencia (Italia) y colaboradora del Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM-CSIC), Elena Lara, aumentaron uno y dos grados centígrados una zona de fondo marino para conocer la reacción de la fauna antártica con el fin de predecir cómo los organismos y comunidades enteras responderían a los efectos del cambio climático.

Los investigadores desplegaron paneles calientes en una zona del fondo marino alrededor de la Estación de Investigación de Rothera, -situada en la isla Adelaida, frente a la península antártica- calentando así una fina capa de agua. Según los resultados publicados el pasado jueves 31 de agosto del 2017, en la revista Current Biology, en tan solo dos meses de haber calentado el agua 1° C. por encima de la temperatura normal, la especie pionera de bryozoa (Fenestrulina rugula) se multiplicó hasta dominar la comunidad, generando una reducción en la biodiversidad. Además, los individuos de un gusano marino, Romanchella perrieri, crecieron de tamaño en promedio un 70% más que en condiciones ambientales estables.

El cambio climático afectaría los ecosistemas marinos

Cambio climático

Al aumentar la temperatura 2° C., se dieron resultados más variables condicionando las tasas de crecimiento, según la reacción de las diferentes especies, algunas crecieron de tamaño y hasta se duplicaron con el aumento de temperatura del hábitat mientras otras especies se redujeron.

Los cambios que se dieron en los comportamientos y desarrollos de estas distintas especies con el aumento de una temperatura a otra, en tan corto plazo, evidenciaron lo frágil y vulnerables que son estos ecosistemas, lo que permitió que una especie se convirtiera en dominante sobre el resto, desequilibrando por completo el ecosistema marino.

Si las pruebas realizadas evidenciaron cambios tan drásticos en una pequeña zona, el impacto que tendría el aumento en la temperatura en los océanos del planeta sería catastrófico. Esto nos tiene que llevar reflexionar sobre las prácticas que desarrollamos a diario y que podrían estar contribuyendo con el calentamiento global, tanto a nivel industrial como familiar y personal. Hay mucho que podemos hacer para reducir nuestra huella ambiental y retardar los efectos del cambio climático. El primer paso es creer y querer hacer un cambio.

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