En el modelo de desarrollo dominante en los últimos años, imperan los indicadores económicos y productivos favorables, dejando de lado otros como los culturales y ambientales. Ante este panorama, es innegable el daño ecológico irreversible y el irrespeto del hombre a su entorno, tanto el ecológico como el cultural.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) define el desarrollo sostenible o desarrollo sustentable como “…un proceso continuo e integral, que reúne componentes y dimensiones del desarrollo de las sociedades y las personas, en los que resulta central la generación de capacidades de, por y para la gente, con las que la equidad se acrecienta para las actuales y futuras generaciones” (1994).

En OneSea compartimos la idea del desarrollo sostenible que integra deferencias medioambientales en los planes de desarrollo, los cuales incluyen el manejo y uso sostenible de los recursos naturales, pero que también se suscita la recuperación económica como un medio para el mejoramiento de la condición de vida de las comunidades.

En consecuencia, es innegable la búsqueda del desarrollo material, pero ésta búsqueda debe ir de la mano con la conservación de cada ecosistema, utilizando un conjunto de técnicas, métodos y procesos generosos con el medio ambiente, combinado con una subsistencia digna y asegurándosela a las próximas generaciones.

Según René Muiños “pensar en la posibilidad y en la necesidad de un desarrollo sustentable significa, por tanto, adoptar una nueva mentalidad en nuestra relación con la naturaleza y superar una tradición negativa que ha caracterizado a nuestra practica productiva y en alguna medida, al propio pensamiento tecnológico, que sitúa al hombre como un factor externo de la naturaleza, como su dominador y no como parte de ella. Se trata de lograr la coexistencia entre lo que el hombre ha creado con su ingenio y laboriosidad, y lo que la naturaleza nos ha legado” (2006).

Desde nuestra perspectiva la producción, como un conjunto de operaciones necesarias para llevar a cabo la creación de un bien o servicio, debe ir acompañada de medidas que permitan continuar con la armonía de la naturaleza, que ocurra de forma planificada y que dignifique a las personas que realizan dichas actividades en pro de su crecimiento económico, ambiental y cultural.

En definitiva, se debe lograr vencer la idea de que desarrollo solo incluye las referencias económicas y productivas, sino que debe ir acorde con un progreso más integral. Este progreso, no tiene por qué alejarse de lo que es correcto en materia ambiental y viceversa. Se trata de dignificar cada uno de los componentes del desarrollo y no excluir el uno del otro.